martes, 26 de febrero de 2013

‘Visión 2025’: un plazo de 13 años para cambiar el Ejército


‘Visión 2025’: un plazo de 13 años para cambiar el Ejército

El Ejército no desempeña el mismo papel que desempeñaba hace años. Atrás quedan aquellos tiempos en los que los ciudadanos vivían con miedo a sus fuerzas de seguridad. Con la llegada de la democracia en 1978 y una vez superado el malogrado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el Ejercito pasó a ser una figura a la que se tiene más respeto y admiración, pero que no ejerce un papel bélico activo. A pesar de esto, su gestión siempre ha servido como arma arrojadiza entre los partidos políticos para descalificar la gestión del Gobierno y conseguir mejorar su posición ante la sociedad.

La situación actual del cuerpo militar es complicada. Tanto el Gobierno, como los altos mandos del Ejército, son conscientes de que se necesita una modernización en el seno del cuerpo para darle mayor agilidad y sostenibilidad y así, adaptarlo a las necesidades del siglo XXI. Para ello, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha pedido la elaboración de una serie de medidas al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el almirante general Fernando García Sánchez, entre las que destacan el despido de 20.000 empleados, entre civiles y militares, y el cierre de varias bases aéreas hasta 2025.

Aunque este paquete de medidas, conocido como ‘Visión 2025’, sólo se está estudiando, está claro que la posición y funcionamiento de las Fuerzas Armadas va a cambiar en los próximos años. En una situación de crisis como la que vivimos, ningún gobierno se puede permitir el lujo de invertir en defensa y armamento mientras recorta en sanidad, educación y bienestar social.


Sergio Rodas

martes, 19 de febrero de 2013

El despertar de España


El despertar de España

     Los ciudadanos españoles se han cansado. La ciudadanía está harta de esperar propuestas, soluciones y respuestas de unos representantes políticos que representan a cualquier cosa menos al pueblo. Un pueblo que hasta ahora ha permanecido adormecido en la comodidad que le proporcionaban la nueva democracia y los derechos que se le reconocían en una esperada constitución. Ha sido al ver en peligro, e incluso sesgados, estos derechos básicos, que tanto ha costado conseguir, cuando la sociedad ha despertado y comienza a luchar por mantenerlos.
     Mientras que el presidente del Gobierno pide compresión y solidaridad, los ciudadanos no hacen más que ver casos de corrupción política que si algo demuestran es poca solidaridad con la población. Al hablar de corrupción no podemos ceñirnos al partido que gobierna, que está siendo el más afectado con el  ‘caso Gürtel’ o ‘los papeles de Bárcenas’, sino que la mayor parte de los partidos han protagonizado algún escándalo parecido: ‘caso FILESA’ o los ERE falsos en Andalucía Lo peor es que ante este panorama político, ningún grupo ha entonado el mea culpa ni ha pedido perdón a los ciudadanos, sino que reducen su acción al ‘y tú más’ al grupo político contrario.
     La parte positiva que puede tener esta bochornosa situación es que está sirviendo como 'despertador' de esta sociedad dormida. Los cambios políticos se inician con cambios sociales y estamos viviendo un cambio social. Sin embargo, esta transición de una sociedad pasiva a una sociedad activa va a ser lenta y es muy pronto para asegurar que nos encontramos ante la segunda transición política de la nueva democracia.

martes, 12 de febrero de 2013

Cuando las ruedas eran de prensa


Cuando las ruedas eran de prensa


Atrás quedaron aquellas intervenciones de los políticos en las que los periodistas podían preguntar libremente para informar a la sociedad y ejercer presión sobre los líderes políticos. En la clase política se ha impuesto una nueva forma de comparecencia: el ‘dictado político’, algo muy similar a lo que hacen los profesores de enseñanza primaria con sus alumnos. El dirigente de turno sube al estrado y comienza a dictar una historia, que posiblemente no haya escrito él, a una sala llena de periodistas, concebidos ahora como meros taquígrafos sin opción para preguntar.
Los periodistas comenzaron a movilizarse en contra de esta práctica y alcanzaron popularidad al crear el hashtag #sinpreguntasnohaycobertura en Twitter, que llegó a inspirar un manifiesto contra las ruedas de prensa sin preguntas, que suscribieron la mayoría de los medios. Sin embargo, esto parece no ser suficiente, ya que han pasado dos años desde que esto sucedió y la clase política se empeña en acallar a los medios. Un ejemplo ha sido la rueda de ‘no prensa’, convocada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para explicar el ‘caso Bárcenas’, pero no es el único. Por ejemplo, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, comparecía en enero para hablar sobre el ‘caso Bárcenas’, y tampoco admitía preguntas de los periodistas.
Esta actitud de los políticos no hace más que socavar poco a poco la democracia, porque someterse al escrutinio de los periodistas es algo básico para que la ciudadanía pueda conocer cómo actúan sus representantes, voten en consecuencia a sus actos y el juego democrático funcione correctamente.

martes, 5 de febrero de 2013

Tocada y Hundida


Tocada y Hundida


     La Corona española está herida de muerte. En una situación de crisis económica, política y social como la que vive España, los españoles ni se merecen, ni se pueden permitir una Monarquía como la actual. Está claro que el papel de la Corona, y sobre todo del rey, fue decisivo en un momento crítico para el país en el que la Monarquía parecía ser la única alternativa al régimen que se había vivido durante casi 40 años, pero han pasado más de 30 años y varias generaciones desde que esto ocurriera y las circunstancias y contexto han cambiado.
     La sociedad española ha tenido que ver en los últimos años como la Monarquía, que se supone la representa, vive ajena a la situación real del país. Uno de los principales motivos para este desgaste de la institución de cara a los ciudadanos ha sido la imputación en el 'caso Nóos' del yerno del rey, Iñaki Urdangarín, en un ejemplo de ambición sin límites ni conciencia social. Sería absurdo atribuir este desgaste únicamente al exjugador de balonmano porque la actuación del resto de la familia no ha sido ejemplar. Los ciudadanos han visto en un momento en el que se les pide austeridad como su monarca viaja a exóticos países africanos para cazar elefantes, o como la reina viaja hasta Reino Unido, junto a varios miembros de seguridad, para realizar sus compras navideñas. Sin lugar a dudas, todos estos actos llevados a cabo por los representantes de la Casa Real han erosionado a la institución y la han alejado aún más de la sociedad, sobre todo de las generaciones que han crecido en democracia y no han vivido esos momentos críticos que el rey tuvo que solucionar.
     La situación en 2013 es totalmente diferente a la de 1978. Ha llegado el momento de que los ciudadanos puedan determinar la forma de Estado en la que quieren vivir y por el bien de la Corona, el rey debería favorecer esa decisión o abdicar, para no verse en una situación parecida a la de 1868.