martes, 5 de febrero de 2013

Tocada y Hundida


Tocada y Hundida


     La Corona española está herida de muerte. En una situación de crisis económica, política y social como la que vive España, los españoles ni se merecen, ni se pueden permitir una Monarquía como la actual. Está claro que el papel de la Corona, y sobre todo del rey, fue decisivo en un momento crítico para el país en el que la Monarquía parecía ser la única alternativa al régimen que se había vivido durante casi 40 años, pero han pasado más de 30 años y varias generaciones desde que esto ocurriera y las circunstancias y contexto han cambiado.
     La sociedad española ha tenido que ver en los últimos años como la Monarquía, que se supone la representa, vive ajena a la situación real del país. Uno de los principales motivos para este desgaste de la institución de cara a los ciudadanos ha sido la imputación en el 'caso Nóos' del yerno del rey, Iñaki Urdangarín, en un ejemplo de ambición sin límites ni conciencia social. Sería absurdo atribuir este desgaste únicamente al exjugador de balonmano porque la actuación del resto de la familia no ha sido ejemplar. Los ciudadanos han visto en un momento en el que se les pide austeridad como su monarca viaja a exóticos países africanos para cazar elefantes, o como la reina viaja hasta Reino Unido, junto a varios miembros de seguridad, para realizar sus compras navideñas. Sin lugar a dudas, todos estos actos llevados a cabo por los representantes de la Casa Real han erosionado a la institución y la han alejado aún más de la sociedad, sobre todo de las generaciones que han crecido en democracia y no han vivido esos momentos críticos que el rey tuvo que solucionar.
     La situación en 2013 es totalmente diferente a la de 1978. Ha llegado el momento de que los ciudadanos puedan determinar la forma de Estado en la que quieren vivir y por el bien de la Corona, el rey debería favorecer esa decisión o abdicar, para no verse en una situación parecida a la de 1868.


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