miércoles, 24 de abril de 2013

Si el pueblo no muestra su descontento, ¿quién lo va a hacer por él?


Si el pueblo no muestra su descontento, ¿quién lo va a hacer por él?

     La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha sido la encargada de traer a España la práctica argentina del escrache, que consiste en realizar manifestaciones pacíficas en torno a los políticos para defender los Derechos Humanos. Resulta paradójico que la clase política, que debería ser la encargada de salvaguardar esos derechos, sea el principal objetivo de los movimientos ciudadanos para defenderlos. Los diputados del PP Joan Bertomeu y José Cruz Pérez Lapazarán, el alcalde de Torrelavega o Esteban González Pons son algunos de los políticos que han sido protagonistas de los escraches. Pero no han sido los únicos a la hora de pronunciarse sobre el tema.
     La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, fue la primera en vincular a la plataforma Stop Desahucios con grupos proetarras. Rosa Diez no tardó en salir al paso de la polémica y comparar los escraches con las actuaciones de la kale borroca y calificarlos como: “un acoso cobarde, acoso vil, acoso radicalmente inaceptable”. Recientemente, ha sido la secretaria general del Partido Popular y presidenta de  la comunidad de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, la que ha dado un paso más allá en la tozudez de la política actual al comparar las manifestaciones en torno a políticos con el “nazismo puro” y reflejo de “un espíritu totalitario y sectario”.
     Afortunadamente, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner, ha puesto un poco de cordura en este asunto al afirmar que los escraches, mientras no sean violentos, son un ejemplo de libertad de manifestación. Y es que si el pueblo no muestra su descontento, ¿quién lo va a hacer por él?.

martes, 19 de marzo de 2013

El milagro del cambio

El milagro del cambio

La elección de Jorge Mario Bergoglio como el nuevo sumo pontífice de la Iglesia católica llega en un momento de cambios, tras la primera renuncia papal desde hace casi 600 años. Pero este halo de progresismo que está cubriendo a la elección del nuevo papa, por ser latino o por proclamarle como pontífice de los pobres, no debe hacer que olvidemos las carencias que el Vaticano y los papas arrastran desde hace siglos.

La Iglesia continúa sin dar a la mujer una posición igualitaria a la del hombre y no les da la posibilidad de acceder a altos cargos, ni siquiera les parece bien que una mujer tenga la libertad de elegir cuándo ser madre y cuando no. Tampoco acepta la homosexualidad en los mismos términos que la heterosexualidad ni acaba de entender el concepto de preservativo como método anticonceptivo. Sin lugar a dudas uno de los problemas que más ha azuzado a los altos cargos de la Iglesia han sido los casos de pederastia porque la sombra de la duda continúa volando sobre algunos religiosos y no se ven condenas claras y efectivas, simplemente silencio, y en el mejor de los casos, tímidas disculpas.

Tras la renuncia de Benedicto XVI y el nombramiento de Francisco I como sumo pontífice se abre una nueva era. Una era incierta y llena de incertidumbres a las que el nuevo papa deberá hacer frente, con una élite eclesiástica cada vez más fragmentada y enfrentada entre los que quieres abrir nuevos caminos y los que se niegan a abandonar la senda por la que han venido andando desde hace cientos de años.

Sergio Rodas

martes, 12 de marzo de 2013

La piel del camaleón


La piel del camaleón

Muchos son los términos que se han utilizado para calificar al fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez. Caudillo, dictador, libertador o líder han sido algunos de esos términos, pero se puede decir que Chávez supo coger matices de cada uno para convertirse en un camaleón político que consiguió mantenerse en el poder durante 14 años a través de elecciones democráticas y del que solo pudo apartarle la muerte. Un camaleón cambia el color de su piel según el entorno y este es uno de los aspectos más característicos de la gestión del chavismo, adaptarse a diferentes contextos políticos nacionales e internacionales sin perder la esencia del socialismo de Chávez.

Es difícil de entender cómo un presidente con tintes de caudillo pueda ganar elecciones democráticas, pero todo es más fácil de comprender si atendemos a la situación de los medios de comunicación venezolanos. El Gobierno controla los medios y los utiliza para poder propagar los ideales del chavismo. Hay muy pocos medios críticos con Chávez y los que hay viven acosados por el Estado, como demuestra el reciente cierre de Globovisión, un canal que ha sido muy incisivo con Chávez y que cierra en el momento que más guerra podría dar.

Si hay algo que está claro es que la situación del chavismo sin Chávez es una incógnita. Aunque Nicolás Maduro se posicione como un firme defensor del ideal socialista de Chávez, la oposición ha cerrado filas en torno a Henrique Capriles, algo que puede desestabilizar el liderazgo de Maduro y llevar al país por una senda diferente a la de los últimos años. Habrá que esperar al 14 de abril para conocer el futuro de Venezuela.

Sergio Rodas

martes, 5 de marzo de 2013

Tierra de nadie


Tierra de nadie

Italia ha vivido unas elecciones que más que solucionar, empeoran más la situación. Los italianos han dado la espalda al gobierno técnico de Monti a pesar de contar con el beneplácito de Bruselas por sus recortes, pero la victoria del centroizquierda de Bersani no es tal si se tiene en cuenta el buen dato de la vuelta de Berlusconi y la aparición del partido apolítico del cómico Beppe Grillo, muy respaldada por los ciudadanos.

El ajustado empate entre centroizquierda y centroderecha ha hecho que Bersani gane en el Congreso pero pierda en la Cámara Alta, donde la ley electoral italiana y la asignación de más senadores dependiendo de la región han dado una ligera ventaja a la coalición de derechas de Berlusconi. A esto hay que añadir las dificultades que el partido populista de Grillo pone para pactar con cualquier partido. Este panorama político deja una Italia ingobernable, repartida entre todos, pero realmente de nadie. A la espera de ver si se producen pactos entre los partidos, algo poco probable, la solución más previsible será la repetición de estas elecciones para ver si los italianos acaban de posicionarse totalmente con un partido o con otro.

Teniendo en cuenta que una de las claves del éxito de Beppe Grillo ha sido el uso de Internet, no es extraño que el resto de países europeos estén asustados de que se produzca un contagio y esta ‘revolución italiana’ acabe afectando a los demás gobiernos. Si algo demuestran estas elecciones es que se ha dado un paso histórico para acabar con uno de los grandes males de la política actual: el bipartidismo.


Sergio Rodas

martes, 26 de febrero de 2013

‘Visión 2025’: un plazo de 13 años para cambiar el Ejército


‘Visión 2025’: un plazo de 13 años para cambiar el Ejército

El Ejército no desempeña el mismo papel que desempeñaba hace años. Atrás quedan aquellos tiempos en los que los ciudadanos vivían con miedo a sus fuerzas de seguridad. Con la llegada de la democracia en 1978 y una vez superado el malogrado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el Ejercito pasó a ser una figura a la que se tiene más respeto y admiración, pero que no ejerce un papel bélico activo. A pesar de esto, su gestión siempre ha servido como arma arrojadiza entre los partidos políticos para descalificar la gestión del Gobierno y conseguir mejorar su posición ante la sociedad.

La situación actual del cuerpo militar es complicada. Tanto el Gobierno, como los altos mandos del Ejército, son conscientes de que se necesita una modernización en el seno del cuerpo para darle mayor agilidad y sostenibilidad y así, adaptarlo a las necesidades del siglo XXI. Para ello, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha pedido la elaboración de una serie de medidas al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el almirante general Fernando García Sánchez, entre las que destacan el despido de 20.000 empleados, entre civiles y militares, y el cierre de varias bases aéreas hasta 2025.

Aunque este paquete de medidas, conocido como ‘Visión 2025’, sólo se está estudiando, está claro que la posición y funcionamiento de las Fuerzas Armadas va a cambiar en los próximos años. En una situación de crisis como la que vivimos, ningún gobierno se puede permitir el lujo de invertir en defensa y armamento mientras recorta en sanidad, educación y bienestar social.


Sergio Rodas

martes, 19 de febrero de 2013

El despertar de España


El despertar de España

     Los ciudadanos españoles se han cansado. La ciudadanía está harta de esperar propuestas, soluciones y respuestas de unos representantes políticos que representan a cualquier cosa menos al pueblo. Un pueblo que hasta ahora ha permanecido adormecido en la comodidad que le proporcionaban la nueva democracia y los derechos que se le reconocían en una esperada constitución. Ha sido al ver en peligro, e incluso sesgados, estos derechos básicos, que tanto ha costado conseguir, cuando la sociedad ha despertado y comienza a luchar por mantenerlos.
     Mientras que el presidente del Gobierno pide compresión y solidaridad, los ciudadanos no hacen más que ver casos de corrupción política que si algo demuestran es poca solidaridad con la población. Al hablar de corrupción no podemos ceñirnos al partido que gobierna, que está siendo el más afectado con el  ‘caso Gürtel’ o ‘los papeles de Bárcenas’, sino que la mayor parte de los partidos han protagonizado algún escándalo parecido: ‘caso FILESA’ o los ERE falsos en Andalucía Lo peor es que ante este panorama político, ningún grupo ha entonado el mea culpa ni ha pedido perdón a los ciudadanos, sino que reducen su acción al ‘y tú más’ al grupo político contrario.
     La parte positiva que puede tener esta bochornosa situación es que está sirviendo como 'despertador' de esta sociedad dormida. Los cambios políticos se inician con cambios sociales y estamos viviendo un cambio social. Sin embargo, esta transición de una sociedad pasiva a una sociedad activa va a ser lenta y es muy pronto para asegurar que nos encontramos ante la segunda transición política de la nueva democracia.

martes, 12 de febrero de 2013

Cuando las ruedas eran de prensa


Cuando las ruedas eran de prensa


Atrás quedaron aquellas intervenciones de los políticos en las que los periodistas podían preguntar libremente para informar a la sociedad y ejercer presión sobre los líderes políticos. En la clase política se ha impuesto una nueva forma de comparecencia: el ‘dictado político’, algo muy similar a lo que hacen los profesores de enseñanza primaria con sus alumnos. El dirigente de turno sube al estrado y comienza a dictar una historia, que posiblemente no haya escrito él, a una sala llena de periodistas, concebidos ahora como meros taquígrafos sin opción para preguntar.
Los periodistas comenzaron a movilizarse en contra de esta práctica y alcanzaron popularidad al crear el hashtag #sinpreguntasnohaycobertura en Twitter, que llegó a inspirar un manifiesto contra las ruedas de prensa sin preguntas, que suscribieron la mayoría de los medios. Sin embargo, esto parece no ser suficiente, ya que han pasado dos años desde que esto sucedió y la clase política se empeña en acallar a los medios. Un ejemplo ha sido la rueda de ‘no prensa’, convocada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para explicar el ‘caso Bárcenas’, pero no es el único. Por ejemplo, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, comparecía en enero para hablar sobre el ‘caso Bárcenas’, y tampoco admitía preguntas de los periodistas.
Esta actitud de los políticos no hace más que socavar poco a poco la democracia, porque someterse al escrutinio de los periodistas es algo básico para que la ciudadanía pueda conocer cómo actúan sus representantes, voten en consecuencia a sus actos y el juego democrático funcione correctamente.