Tierra
de nadie
Italia ha vivido unas
elecciones que más que solucionar, empeoran más la situación. Los italianos han
dado la espalda al gobierno técnico de Monti a pesar de contar con el beneplácito
de Bruselas por sus recortes, pero la victoria del centroizquierda de Bersani no
es tal si se tiene en cuenta el buen dato de la vuelta de Berlusconi y la aparición
del partido apolítico del cómico Beppe Grillo, muy respaldada por los
ciudadanos.
El ajustado empate
entre centroizquierda y centroderecha ha hecho que Bersani gane en el
Congreso pero pierda en la Cámara Alta, donde la ley electoral italiana y la asignación
de más senadores dependiendo de la región han dado una ligera ventaja a la coalición
de derechas de Berlusconi. A esto hay que añadir las dificultades que el
partido populista de Grillo pone para pactar con cualquier partido. Este panorama
político deja una Italia ingobernable, repartida entre todos, pero realmente de
nadie. A la espera de ver si se producen pactos entre los partidos, algo poco
probable, la solución más previsible será la repetición de estas elecciones
para ver si los italianos acaban de posicionarse totalmente con un partido o
con otro.
Teniendo en cuenta que una de las claves del éxito de
Beppe Grillo ha sido el uso de Internet, no es extraño que el resto de países europeos
estén asustados de que se produzca un contagio y esta ‘revolución italiana’
acabe afectando a los demás gobiernos. Si algo demuestran estas elecciones es
que se ha dado un paso histórico para acabar con uno de los grandes males de la
política actual: el bipartidismo.
Sergio Rodas
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