El milagro del cambio
La elección de Jorge
Mario Bergoglio como el nuevo sumo pontífice de la Iglesia católica llega en un
momento de cambios, tras la primera renuncia papal desde hace casi 600 años. Pero
este halo de progresismo que está cubriendo a la elección del nuevo papa, por
ser latino o por proclamarle como pontífice de los pobres, no debe hacer que
olvidemos las carencias que el Vaticano y los papas arrastran desde hace siglos.
La Iglesia continúa sin
dar a la mujer una posición igualitaria a la del hombre y no les da la posibilidad
de acceder a altos cargos, ni siquiera les parece bien que una mujer tenga la
libertad de elegir cuándo ser madre y cuando no. Tampoco acepta la
homosexualidad en los mismos términos que la heterosexualidad ni acaba de entender
el concepto de preservativo como método anticonceptivo. Sin lugar a dudas uno
de los problemas que más ha azuzado a los altos cargos de la Iglesia han sido
los casos de pederastia porque la sombra de la duda continúa volando sobre
algunos religiosos y no se ven condenas claras y efectivas, simplemente
silencio, y en el mejor de los casos, tímidas disculpas.
Tras la renuncia de
Benedicto XVI y el nombramiento de Francisco I como sumo pontífice se abre una
nueva era. Una era incierta y llena de incertidumbres a las que el nuevo papa
deberá hacer frente, con una élite eclesiástica cada vez más fragmentada y
enfrentada entre los que quieres abrir nuevos caminos y los que se niegan a
abandonar la senda por la que han venido andando desde hace cientos de años.
Sergio Rodas
No hay comentarios:
Publicar un comentario