martes, 19 de marzo de 2013

El milagro del cambio

El milagro del cambio

La elección de Jorge Mario Bergoglio como el nuevo sumo pontífice de la Iglesia católica llega en un momento de cambios, tras la primera renuncia papal desde hace casi 600 años. Pero este halo de progresismo que está cubriendo a la elección del nuevo papa, por ser latino o por proclamarle como pontífice de los pobres, no debe hacer que olvidemos las carencias que el Vaticano y los papas arrastran desde hace siglos.

La Iglesia continúa sin dar a la mujer una posición igualitaria a la del hombre y no les da la posibilidad de acceder a altos cargos, ni siquiera les parece bien que una mujer tenga la libertad de elegir cuándo ser madre y cuando no. Tampoco acepta la homosexualidad en los mismos términos que la heterosexualidad ni acaba de entender el concepto de preservativo como método anticonceptivo. Sin lugar a dudas uno de los problemas que más ha azuzado a los altos cargos de la Iglesia han sido los casos de pederastia porque la sombra de la duda continúa volando sobre algunos religiosos y no se ven condenas claras y efectivas, simplemente silencio, y en el mejor de los casos, tímidas disculpas.

Tras la renuncia de Benedicto XVI y el nombramiento de Francisco I como sumo pontífice se abre una nueva era. Una era incierta y llena de incertidumbres a las que el nuevo papa deberá hacer frente, con una élite eclesiástica cada vez más fragmentada y enfrentada entre los que quieres abrir nuevos caminos y los que se niegan a abandonar la senda por la que han venido andando desde hace cientos de años.

Sergio Rodas

martes, 12 de marzo de 2013

La piel del camaleón


La piel del camaleón

Muchos son los términos que se han utilizado para calificar al fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez. Caudillo, dictador, libertador o líder han sido algunos de esos términos, pero se puede decir que Chávez supo coger matices de cada uno para convertirse en un camaleón político que consiguió mantenerse en el poder durante 14 años a través de elecciones democráticas y del que solo pudo apartarle la muerte. Un camaleón cambia el color de su piel según el entorno y este es uno de los aspectos más característicos de la gestión del chavismo, adaptarse a diferentes contextos políticos nacionales e internacionales sin perder la esencia del socialismo de Chávez.

Es difícil de entender cómo un presidente con tintes de caudillo pueda ganar elecciones democráticas, pero todo es más fácil de comprender si atendemos a la situación de los medios de comunicación venezolanos. El Gobierno controla los medios y los utiliza para poder propagar los ideales del chavismo. Hay muy pocos medios críticos con Chávez y los que hay viven acosados por el Estado, como demuestra el reciente cierre de Globovisión, un canal que ha sido muy incisivo con Chávez y que cierra en el momento que más guerra podría dar.

Si hay algo que está claro es que la situación del chavismo sin Chávez es una incógnita. Aunque Nicolás Maduro se posicione como un firme defensor del ideal socialista de Chávez, la oposición ha cerrado filas en torno a Henrique Capriles, algo que puede desestabilizar el liderazgo de Maduro y llevar al país por una senda diferente a la de los últimos años. Habrá que esperar al 14 de abril para conocer el futuro de Venezuela.

Sergio Rodas

martes, 5 de marzo de 2013

Tierra de nadie


Tierra de nadie

Italia ha vivido unas elecciones que más que solucionar, empeoran más la situación. Los italianos han dado la espalda al gobierno técnico de Monti a pesar de contar con el beneplácito de Bruselas por sus recortes, pero la victoria del centroizquierda de Bersani no es tal si se tiene en cuenta el buen dato de la vuelta de Berlusconi y la aparición del partido apolítico del cómico Beppe Grillo, muy respaldada por los ciudadanos.

El ajustado empate entre centroizquierda y centroderecha ha hecho que Bersani gane en el Congreso pero pierda en la Cámara Alta, donde la ley electoral italiana y la asignación de más senadores dependiendo de la región han dado una ligera ventaja a la coalición de derechas de Berlusconi. A esto hay que añadir las dificultades que el partido populista de Grillo pone para pactar con cualquier partido. Este panorama político deja una Italia ingobernable, repartida entre todos, pero realmente de nadie. A la espera de ver si se producen pactos entre los partidos, algo poco probable, la solución más previsible será la repetición de estas elecciones para ver si los italianos acaban de posicionarse totalmente con un partido o con otro.

Teniendo en cuenta que una de las claves del éxito de Beppe Grillo ha sido el uso de Internet, no es extraño que el resto de países europeos estén asustados de que se produzca un contagio y esta ‘revolución italiana’ acabe afectando a los demás gobiernos. Si algo demuestran estas elecciones es que se ha dado un paso histórico para acabar con uno de los grandes males de la política actual: el bipartidismo.


Sergio Rodas